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“TRASTORNOS DE LA MARCHA:
MARCHA HEMIPARÉTICA: Los pacientes marchan con el brazo parético flexionado y la pierna del mismo lado extendida en hipertonía. Esta hipertonía en extensión de la extremidad les impide doblar la rodilla, por lo que la pierna tiene que realizar un movimiento en semicircunferencia hacia fuera como un segador con su guadaña. La causa más frecuente es una secuela de un ACV.
MARCHA DISTÓNICA: Es la propia de la distonía muscular deformante. En fases iniciales los pacientes presentan únicamente una inversión del pie al andar, pero cuando progresa el paciente adquiere posturas patológicas por contracturas intermitentes del tronco y de las extremidades (tortícolis, escoliosis, lordosis).
MARCHA EQUINA O EN ESTEPAJE: Se produce por debilidad de los músculos del compartimento anteroexterno de la pierna que provoca una caída del pie al andar, por lo que el paciente tiene que levantarlo más de lo habitual para evitar que la punta de los dedos roce el suelo. Cuando es unilateral suele deberse a una radiculopatía L5 o una neuropatía de los nervios ciático o peroneal. Cuando es bilateral debe sospecharse una polineuropatía o una polirradiculopatía lumbosacra.
MARCHA COREOATETÓSICA: Se caracteriza por la presencia de movimientos coreicos o atetósicos intermitentes e irregulares que trastornan la marcha normal. Como se acompañan de movimientos de flexión, extensión o lateralización de la pelvis, al andar parecen que bailen. Las causas más frecuentes son las enfermedades de Sydenham y de Huntinton.
MARCHA ANSERINA O DE GANSO: En caso de debilidad muscular del tronco y cintura pelviana, los pacientes andan con los pies separados y balancean el tronco (<
>). La causa más frecuente de este tipo de marcha es la distrofia muscular de Duchenne, pero también puede apreciarse en cualquier tipo de miopatía grave que afecte a la cintura pelviana, enfermedad de la unión neuromuscular o atrofía muscular espinal proximal y simétrica.”
Farreras P, Rozman C. Medicina Interna.16 Ed. Barcelona; Elsevier, 2008, Capítulo 168; Manifestaciones cardinales y aproximación al paciente con sintomatología del sistema nervioso central. p. 1385.