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El cuadro clínico típico consiste en la tríada de parestesias ligeras en manos y pies, debilidad ascendente y arreflexia.
La debilidad suele ser bastante simetrica y comienza distalmente, asciende por los músculos proximales y aumenta de forma progresiva en unos días.
Los reflejos musculares, algunos de los cuales pueden estar presentes en los primeros días, suelen desaparecer en el curso de la evolución.
Los sintomas sensitivos son discretos al comienzo,el 85% de los pacientes tienen al ingreso dolor moderado o fuerte sobre todo interescapular y lumbar irradiado a las piernas. El 50% aquejan sensación disestésica de quemazon y el 30% dolores musculares.
En el LCR se detecta un aumento de proteínas a partir de la primera semana. En el 20% no hay hiperproteinorraquia en toda la evolución; estos casos parecen tener peor pronóstico.
En la biopsia de nervio se pueden demostrar focos inflamatorios perivenosos, desmielinización segmentaria mediada por macrófagos, pérdida moderada de fibras y fenómenos de remielinización. Pero la biopsia no es necesaria para el diagnóstico clínico ordinario porque la sensibilidad diagnóstica de la biopsia de un nervio sensitivo es muy limitada.
J.J.Zarranz. “Neurologia”. 3ª edición. Madrid. Elsevier 2002. Capitulo 24. “enfermedades del sistema nervioso periférico”. Pagina 707-757